sábado, 15 de junio de 2019

Conservas Yurrita, del Cantábrico a tu mesa



Extealde sigue ampliando su catálogo de productos para ofrecer a sus clientes el mejor servicio. Desde el municipio de Mutriku (Guipúzcoa), población con una gran tradición conservera y con un destino siempre unido a la mar, llega Yurrita Group, una empresa familiar fundada en 1867.

En sus orígenes se dedicaba a la producción y venta de pescados en escabeche y en salazón que distribuía desde Mutriku al resto de España, utilizando carros de caballos como método de transporte. La fábrica original comenzó en el sótano de la casa familiar de Yurrita, conocida como Casa Mauleón. De entre todas las actuales conserveras españolas, este edificio es probablemente el más antiguo de los que se dedicaron a la elaboración de conservas de pescado.

Actualmente cuenta con una amplia gama de productos para que la hostelería llegue a comensal exigente.

ANCHOA DEL CANTÁBRICO

Las Anchoas del Cantábrico se compran directamente en barco, seleccionando solamente la anchoa más fresca y con su tamaño óptimo. Se sazonan y se envasan en latones tradicionales y se mantienen en curación durante un mínimo de 20 meses para elaborar de forma tradicional.


BONITO DEL NORTE

El Bonito del Norte procede de la costera del Golfo de Vizcaya. Tras una selección cuidadosa del Bonito más fresco se procede a cocer y a limpiarlos a mano por expertas manos que generación tras generación se han dedicado a la elaboración de estas conservas. Finalmente añadimos un inmejorable aceite de oliva.
  

ATÚN CLARO

Capturado por la flota de altura en las aguas del Atlántico, ha sido seleccionado mediante una cuidadosa selección y se cuece y se limpia de manera artesanal. Se caracteriza por su característico color rojizo, acompañado de aceite de oliva y salsa escabeche.


ESPECIALIDADES

Elaboramos exquisitas especialidades de la Gastronomía Vasca y de las Rías Gallegas: chipirones en su tinta o encebollados, sardinillas en aceite de oliva, mejillones en escabeche y los berberechos al natural de las Rías Gallegas.

PASTELES

Los pasteles son ideales como entrante o aperitivo, pudding con sabor a mar y tierra Cantábrica, elaboradas con la receta tradicional de nuestra zona: pastel de pescado como el de Cabracho, Centollo, Bonito y pastel de Boletus Edulis.



CROQUETAS ARTESANAS

Las croquetas de toda la vida, elaboradas con leche fresca del día y de manera artesanal. Más de 30 sabores de croquetas: jamón ibérico, chistorra, morcilla, bacalao, chipirón, queso idiazabal, trufa, alga wakame o plancton marino, entre otras.

España lidera el Concours Mondial de Bruxelles 2019


El Concours Mondial de Bruxelles 2019, que tuvo lugar en la ciudad suiza de Aigle en mayo, y que estuvo formado por un jurado internacional de 340 expertos en vino, otorgó medallas de plata, oro y gran oro a vinos de 43 países.

Extealde, en su apuesta diaria por la calidad, cuenta entre sus marcas con cuatro bodegas premiadas en este concurso:

Salvueros Garnacha Gris 2018 (oro), Salvueros Rosado 2018 (oro), Lleiroso Reserva 2014 (oro), Lleiroso Crianza 2015 (plata), Lambuena Crianza 2015 (oro), Pinna Fidelis Vendimia Seleccionada 2014 (oro) y Pinna Fidelis Crianza 2016 (oro).

España lidera la clasificación con 626 medallas, la mayoría de las cuales fueron otorgadas a vinos de la región de Castilla y León y Rioja. La tempranillo, con 265 medallas, es todavía la estrella de la competición aunque se nota un creciente protagonismo de las variedades garnacha (72) y verdejo (27). Francia quedó en segundo lugar con 614 galardones.

Las variedades tintas más premiadas en el Concours Mondial de Bruxelles 2019 fueron la Merlot (268), la Tempranillo (260), la Cabernet Sauvignon (221), la Syrah (135) y la Garnacha (93). Entre las variedades blancas, las favoritas del jurado fueron la Sauvignon Blanc (102), la Chardonnay (91), la Chasselas (30), el Verdejo (29) y el Albariño (20).

Apenas un uno por ciento de los vinos del concurso recibió la prestigiosa Gran Medalla de Oro, el máximo reconocimiento otorgado por el Concours Mondial de Bruxelles.  Los vinos italianos obtuvieron la mayor cantidad de medallas (20) en esta categoría, seguidos inmediatamente por España (18), Francia (12), Portugal (11), Suiza (7) y China (5).

jueves, 30 de mayo de 2019

Una copa para cada vino





La vista, el olfato y el gusto entran en juego cuando de catar un vino se trata pero no nos podemos olvidar de los factores externos que potenciarán la experiencia de beber un buen caldo.

¿Cómo ha de ser una copa? Los rasgos principales son que sean de cristal liso, transparente e incoloro. También es recomendable que sea fina, con un grosor recomendable de un milímetro y un tallo y un pie mínimo que se pueda coger con los dedos sin tocar el cuerpo o cáliz, que es donde se contendrá el líquido, y que a su vez se divide en la base y el cuello.

Las razones de su transparencia y lisura son que debe permitir observar el vino a través del cristal y al contraluz para apreciar si tiene impurezas o no -nos habla de la limpieza del proceso de elaboración, el estado del corcho, la necesidad de filtrado, etc.-, así como los matices de color, que ayudan a describirlo y ver su nivel de oxidación. También nos permitirá apreciar la lágrima que deja al agitarlo, mayor cuanto más grado alcohólico tenga.

Una vez aclarado esto, vamos a conocer algunos tipos de copas y el vino que se debe tomar en cada una de ellas.

Copa borgoña

Es una copa grande, de cáliz voluminoso y algo barrigudo y cuello ancho. El tallo es proporcionadamente largo. Se usa para vinos de la zona de Borgoña. Permite que suban más los aromas, que el vino respire y también que podamos agitarla para que se mezcle con el aire y se abra. Se trata de una buena copa para vinos que han pasado una temporada larga en barrica y luego en botella, vinos complejos que necesitan oxígeno para despertarse. Son recomendables los Rioja y Ribera con mucha madera, así como los Toro y Bierzo con mucha barrica y en general cualquier vino untuoso que no sea joven y soporte bien la oxidación. Tiene una altura de unos 245 mm.

Vinos Extealde recomendados para esta copa: Valdemonjas, Cantadal, Bodegas Piedra.

Copa Burdeos

Su cáliz es más alargado y alto que la borgoña, y su cuello es cerrado aunque no estrecho. Es la copa más estándar para vinos tintos ya que su cuello largo permite que se concentren estos aromas y también que la copa se pueda agitar para despertarlos más pero sin saturarnos el paladar. Es una copa adecuada para garnacha, tinta fina y otras variedades del país, en especial para vinos jóvenes y crianzas. Mide unos 245 milímetros (mm) de alto y también existe el modelo Burdeos Gigante que mide 270 mm.


Vinos Extealde recomendados para esta copa: Pinna Fidelis, Federico, Malacuera Lleiroso.

Copa de vino blanco

Su forma es parecida a la Burdeos, pero con el cáliz más pequeño y el tallo más alto para así evitar que se caliente el vino cuando lo cogemos. El vino blanco no precisa tanta oxigenación por lo tanto estas copas no son tan amplias. Tiene una altura de unos 260 mm.

Vinos Extealde recomendados para esta copa: De Alberto, Monasterio de Palazuelos y El hoyo del francés.



Chardonnay

Una copa para blanco un tanto especial, pues no es esbelta sino de tallo algo más bajo, cáliz algo chato y cuello amplio. Se utiliza así porque los vinos de esta variedad suelen ser bastante afrutados y ligeros y ofrecen todos sus aromas al primer sorbo, por lo que no es necesario un cuello estrecho que los concentre. Se usa para que los vinos blancos más afrutados expresen toda su frescura. Mide unos 210 mm.

Vinos Extealde recomendados para esta copa: Salvueros.

Flauta

Es la típica copa de cava o champán, con un cáliz que en realidad es una larga chimenea para que el gas pueda tener su salida pero sin perder la bravura de inmediato. No obstante, hay variaciones que contemplan un tallo más largo y un cáliz menos alargado pero más barrigudo. Esta última modalidad se usa sobre todo para los cavas más jóvenes y frizzantes. Su diseño alargado y fino permite apreciar bien los rosarios de burbujas de estos vinos, además impide, en gran medida, que se escapen. Esta copa debe llenarse solo tres cuartas partes. Mide aproximadamente 245 mm.

Vinos Extealde recomendados para esta copa: Cava Parxet, Freixenet y Valdemoya Frizzante.

Jerez

Los vinos de Jerez se consumen en una copa tan especial como ellos, pequeña -unos 166 mm de alto-, de cáliz alargado pero corto y de tallo corto y grueso. El grosor del cristal puede ser algo mayor para mejorar la conservación de la temperatura, ya que se toman desde frescos a templados. Además, su forma cónica ayuda a concentrar todo el aroma que estos vinos desprenden.



jueves, 25 de abril de 2019

Arte, compromiso y sostenibilidad


Hay bodegas que no solo destacan por sus grandes vinos, sino también por sus estructuras, que se han convertido en seña de identidad. Este es el caso de Valdemonjas, cuyo proyecto se hizo merecedor en 2016 de los prestigiosos premios Architizer A+Awards, tanto del público como del jurado. La obra es fruto de dos jóvenes arquitectas españolas, Ana Agag y Silvia Paredes, cuya carrera se ha desarrollado principalmente en el conocido estudio británico Foster + Partners. Ahora, se completa con el mural realizado por el vallisoletano Julio Sendino, con el que dan un paso más a su concepto de bodega, muy ligado al terruño y al arte.

Ocupa toda la pared abovedada de la sala de barricas, con unas dimensiones de 6,50 metros de base por 3,50 de altura y con una temática muy relacionada con la vendimia. Para el soporte ha utilizado planchas de fibrocemento, con la técnica de la pintura encáustica. En él relaciona dos mundos: el exterior con la cosecha de la uva y el interior con el reposo del vino.

Además, el enclave muestra una exposición de los bocetos y dibujos del anteproyecto realizados a lápiz y acuarela, que se puede visitar hasta el mes de junio en la bodega, ubicada en la carretera de Soria Km 322, (Quintanilla de Arriba, Valladolid). Eso sí, es necesario concertar la visita de forma previa en el teléfono 609 81 68 78.

Este edificio destaca no solo por su estructura, sino también por su sostenibilidad. De hecho, no gasta en esfuerzos ajenos, ya que el agua de lluvia se almacena en sus aljibes para cuando se necesite, la luz del sol se traduce en impulso para las máquinas y cuenta con bóvedas eco-sostenibles de ladrillo tejar.

Nosotros ya hemos tenido el gran placer de conocer en persona esta gran obra, así como su magnífica bodega, cuyos vinos forman parte de nuestro portfolio por su gran calidad, su apuesta por una viticultura paciente y sostenible y por el trabajo respetuoso a la planta y a la tierra. El resultado son vinos excepcionales, como El primer beso; Entre palabras; Los tres dones; Abrí las alas y El patio, de producción limitada y dirigidos a todos los que buscan algo diferente y único gracias a las expertas manos de la familia Moyano-Agüera y del consultor enológico Luca D’Attoma.

lunes, 1 de abril de 2019

Óscar Solana, el vermú que parte del saber hacer

Comenzamos el mes con otra buena noticia. A nuestro portfolio hemos añadido un nuevo producto, y como solemos hacer, no es un producto cualquiera, sino uno de los más especiales que hay en el mercado. Se trata del vermú cántabro Óscar Solana, elaborado artesanalmente gracias a la selección de varias plantas aromáticas.

En 2016 salió el Óscar Solana ‘La solía’ y, recientemente, el blanco. El encargado de seleccionar los ingredientes de cada uno ha sido el propio Óscar Solana, head bartender de taberna La solía en Liaño de Villaescusa Cantabria.

Para el rojo ha buscado un punto intermedio entre amargo y dulce, que fuese aconsejable tanto como un aperitivo con hielo y un twist de naranja como para coctelería, un negroni y un Manhattan. Eso sí, con un denominador común, que en cada copa se puedan adquirir diferentes e interesantes matices. Su forma de conseguirlo es utilizando diferentes hierbas silvestres, sobre todo manzanilla, poleo, laurel, coriandro y toques de peppermint y avellana, además de un claro matiz cántabro a través del sabor del té.

En su elaboración parte de vino blanco, alcohol y azúcar, a los que añade caramelo de mosto para aportarle una tonalidad dorada y nuez verde para reforzar el color. Después, se macera con más de ochenta plantas aromáticas, entre las que destacan el ajenjo mayor, coriandro, díctamo de creta, canela de ceilán, vainilla planifolia, cardamomo, hinojo, raíces de centaura mayor, de genciana y de cálamo aromático y quina calisaya. El toque autóctono se lo da con el té.

Después de los procesos de estabilización reposa en soleras antiguas para madurar, conjugar, homogeneizar y de esta forma conseguir sus característicos aromas a vainilla, canela, salvia, clorofila, romero y regaliz.

El blanco es más joven, pero llega pisando fuerte. Se trata de un licor que parte de uvas blancas aireen. Después, se macera en 82 plantas diferentes, prácticamente las mismas que en el vermú rojo. La última se hace con notas de eucalipto, para aportar frescor y unos matices diferentes a los habituales.

Galardones
A pesar de que ambos no llevan mucho tiempo en el mercado ya están empezando a despuntar. Prueba de ello es el vermú rojo ‘La Solía’, que obtuvo el primer premio como Mejor Vermú de Cantabria en 2017, el segundo puesto en la International Wine and Spirit Competition el año pasado y 98 puntos en la Guía Peñín. Estos galardones se suman a la carrera profesional de Óscar Solana, un bartender con un amplio reconocimiento nacional por su carácter innovador y experimental en la búsqueda de nuevas combinaciones para cócteles.

Porque eso es lo que nos gusta a nosotros a la hora de seleccionar nuestros productos. Innovación, calidad y riesgo, que permiten posicionar a la hostelería vallisoletana como una de las más punteras de España.

viernes, 22 de marzo de 2019

Yalma, la esencia de la trufa negra

Destilar la esencia de la tierra en una bebida. Así elabora Yalma su ginebra y vodka de trufa negra, unos productos que hemos incorporado a nuestro portfolio por su innovación y calidad.

La idea surgió un jueves de noviembre de 2015, cuando  entre un grupo de amigos apasionados por las bebidas artesanales pensaron en cómo dar con el elixir prefecto.

Para su vodka y su ginebra utilizan el Tuber Melanosporum, o lo que es lo mismo, la trufa negra que se encuentra oculta a treinta centímetros bajo tierra. Los encargados en buscarla siguen la tradición trufera hererada de sus abuelos que, junto con la labor artesanal de los destiladores, dan como resultado bebidas perfectamente equilibradas, elegantes, suaves y con un inusual gusto que persiste en el paladar.

Y lo consiguen gracias a la fina destilación que hacen de este hongo, también llamado diamante de invierno, ensalzado por cocineros y gastronómicos desde la antigüedad por su gran sabor y aroma intenso y personal.

De ella salen dos productos:

Gin Trufa Negra, una ginebra destilada a partir de aguas procedentes del deshielo de Sierra Nevada, alcohol de trigo y trufas negras de la más alta calidad.

Vodka Trufa Negra, elaborado con los mismos ingredientes.

Pero no solo hacen estos dos licores. En Yalma, que tienen una firme apuesta por la innovación, también han sacado otro novedoso y atrevido producto, como es el vodka de patata violeta.

Porque, en definitiva, estos amigos y ahora socios pretenden dar al consumidor un producto exclusivo destilando tesoros de la tierra para condensar todo su sabor en un vaso. Y, precisamente, por su riesgo, calidad y buen hacer, hemos decidido añadirles a nuestro listado de productos, en los que siempre intentamos primar lo más exclusivo del mercado.

jueves, 14 de marzo de 2019

Malacuera, un vino ‘canalla’ y de gran calidad

Nos sumamos a los amigos de Bodegas Malacuera, incorporando sus productos a nuestro portfolio.  Se trata de una bodega familiar acogida a la D.O Ribera del Duero. Sus instalaciones están en pleno Castrillo de Duero, Valladolid, pero el alma permanece bajo una tierra llena de tradición, en las cavidades subterráneas de una zona con mucho acervo vinícola. En Malacuera se elaboran los vinos con uvas seleccionadas de majuelos del entorno del Valle de Botijas y de la comarca ribereña.

Los encargados de llevar el timón son David y Carlos Rodríguez y César Salvador que, junto con el enólogo Ángel Luis Margüello, diseñan cómo será el paladar de lo que allí se elabora. Su pasión por el vino la heredaron de su amigo Gerardo del Pico, quien dedicó toda su vida al campo, amando la vid y tratando su fruto con una mezcla de mimo y tradición. Juntos vendimiaron, pisaron, trasegaron y esperaron las uvas y su mosto para luego compartir ese vino fermentado en barricas de roble de las bodegas, eso sí, siempre acompañados de almuerzos y meriendas en los viejos merenderos de los pueblos de Castilla y León.

Por eso su bodega nace con ese espíritu pícaro y transgresor que intentan plasmar junto al respeto de la tradición que han aprendido a lo largo de los años, añadiendo un toque de atrevimiento en el diseño de sus etiquetas y fusionando la modernidad en la elaboración de sus vinos a la antigua usanza con tendencias hacia los naturales.  

Utilizan dos tipos de uva, la tinta fina o tempranillo para los tintos y esa misma más blanca albillo para los rosados. Todas proceden de cepas de más de 50 años de media, que pertenecen a los viñedos de Castrillo de Duero, en Valladolid, y Quintana del Pidio y La Aguilera, ambos de la provincia de Burgos.

Las uvas del Crianza, que nacen en viñedos de 30-40 años de antigüedad, se vendimian de manera tradicional y pasan a barricas de roble americano y centroeuropeo de tostado medio. Allí realizan una crianza oxitativa durante 14 meses. Después, reposan durante varios meses más antes de presentarse al consumidor. Este vino merece acompañar a los exquisitos platos típicos de la zona (asados, caza y carnes rojas), siendo también un compañero ideal para ibéricos, estofados y platos procedentes de la cocina moderna.

Para el Roble utilizan uvas seleccionadas de la variedad autóctona, el tempranillo, y después permanecen cuatro meses en barrica. El maridaje perfecto es con sopas y preparados de verduras, aves, carnes a la parrilla, guisos y quesos.

Como bien dice su nombre el Malacuera Cepas Centenarias -Drops of Hell- procede de una selección de las mejores uvas de 100% tinta fina de más de 100 años de edad. Su crianza se hace en barricas de roble francés durante 16 meses y tras este periodo descansa en botella otros 14 meses como mínimo. El resultado es un gran vino con una expresión varietal extraordinaria, una textura sedosa y una elegante complejidad aromática. Tanto es así que en 2017 se hizo con la Medalla de Plata del Concurso Mundial de Bruselas. Es ideal para carnes de caza mayor y menor y a la brasa.

El proyecto de esta bodega nació en 2012, después de que sus socios pasaran 25 años elaborando vino para el consumo familiar en sus bodegas subterráneas del siglo XVII, heredades de sus antepasados y con la uva proveniente de los viejos majuelos  que con tanto mimo ellos plantaron. Ahora, estos tres amigos han decidido dar un paso adelante para externalizar el vino y nosotros, como buenos buscadores de las joyas de las coronas que nos dan las vides de esta tierra, no hemos podido resistirnos.